
Al fondo en la bruma nacen pueblos y ciudades
de sonidos blancos y canciones indiferentes que cantan.
Las avenidas pisotean los propios pasos sin inmutarse
dibujando fantasmas en ciudad de tumbas vivas.
Hay vida, pero falsa como el respirar de sal,
que muere en abismos y paisaje de cavernas.
El sol desaparece y quema trazos de vidas autómatas
por el devenir abstracto de terrores nocturnos,
ilusión responsable del corazón del mañana.






