jueves, 19 de agosto de 2010

erótika



Su camisón desabrochado, el pelo ondulado que caía graciosamente sobre su hombro derecho, la piel tan suave.... y esos ojos, esos profundos ojos que penetraban hasta observar el alma pura de la inocencia de hace años perdida. Esos ojos negros parecían perderse en el infinito, esa mirada de ternura, de comprensión, de pasión desbordada fueron los detonantes de todo.

Poco a poco, el camisón rosado desapareció entre mis manos para descubrir la piel blanca, que rivalizaba con las sombras de la vela que yacía encendida sobre el tocador del cuarto.
Mis manos apenas me reconocían, exploradoras del mundo que se ofrecía ante mí.

Y esos ojos, esos ojos negros asentían como todo el cuerpo a la entrega de dos pasiones enfrentadas, a dos almas independientes que en ocasiones, cuando uno menos lo espera, se juntan para ser sólo una mirada, un cuerpo, un gesto, y todo pasión desbordada de miradas perdidas de entrega.

Su camisón desabrochado, sus ojos negros y su cuerpo... razón de la vida rubricada...

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