jueves, 26 de agosto de 2010

Paseo


Larga espera tras los adoquines
conforman mi paseo.

Límite que no conoce límites,
pasos perennes en el andar
que como la vida misma
no tienen fín.

Bares, tiendas y turistas
pasan entre espejos tintados de disfraces
también otros caminan,
más silenciosos
y callan porvenires negros en sonrisas...

Y yo,
sigo mi paseo distraído
por la luna de mis pecados
tan presentes en esta noche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario