sábado, 21 de agosto de 2010

Theotokos


Sólo tu, madre sabes lo que quiero.

Al levantarme cada mañana
descubro cosas nuevas
que siempre estuvieron.
Tu sonrisa,
tus manos meciendome despacio
la luz de tus pisadas en la tierra...
y yo, tan escondido
sigo solitario
aun sabiendo de tus besos
de las caricias dormidas
y de tus palabras en la arena.

Madre,
si tu guias mis pasos
ayúdame con la vida en tu mirada
devuelve toda la esencia del mundo
a cada regalo que me das.

Y por cada gesto que desprecio
de cada sufrimiento creado
abrázame mas fuerte
hasta fundir mis huesos en tus brazos
como hijo pródigo infinito.

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