Tras todos estos muros
me levanto cada mañana
sin martillo,
sin cincel,
con las manos atadas a la espalda.
Rompemos sólo el aire
que amortaja las ideas
empapadas en piedra y roca.
Existen grietas,
donde la fuerza es agua.
Mis manos, las herramientas
pero también la vida rompe,
también la vida pasa.
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